Un aspecto muy interesante en la vida del escultor y medallista Marco Tobón Mejía (Santa Rosa de Osos, 1876 - París, 1933) es su actividad literaria. Le dio inicio desde su temprana participación en revistas de Medellín y Barranquilla, seguida por sus colaboraciones para el diario francés El Fígaro, y Cuba y América, de La Habana. De regreso a París, procedente de Italia en el crucial año de 1914, ante de la gravedad de la situación y las intolerables condiciones de vida que debía afrontar, se ocupó además de su trabajo escultórico y de escribir sobre los acontecimientos de la primera guerra mundial.
En 1916, sus amigos colombianos, Antonio J. Cano y Carlos E. Restrepo, fundaron en Medellín la revista semanal Colombia, en donde le abrieron una columna que Tobón tituló “Desde París. De todo un poco”. En ella publicó crónicas hasta octubre de 1919. Esta fue la manera de informar a sus compatriotas no solo sobre las atrocidades de la guerra, sino sobre el papel de los intelectuales y artistas ante esa situación.